—Lo sé todo —dijo él, mostrando una fotografía antigua de Sabrina flotando sobre su cuna—. Tía Hilda te dejó esto caer la otra vez. ¿Por qué no me lo dijiste?
—Sabrina… la del padre humano. Tienes un deseo pendiente, niña. ¿Qué cambiarías de tu vida?
—Sabrina, ¿vas a ayudarme con el pastel de manzana encantado o no? —gritó su tía Hilda desde la cocina. Descargar Sabrina Cosas De Brujas Castellano
—Porque tenía miedo de perderte —respondió, con la voz quebrada.
Al día siguiente, en la escuela, Harvey la miró diferente. No con miedo, sino con una tristeza que Sabrina no entendió. —Lo sé todo —dijo él, mostrando una fotografía
—Quiero que Harvey sepa la verdad… sin que me odie.
—He visto algo en el sótano que deberías revisar. Un espejo. Habla. —Sabrina… la del padre humano
Sabrina sintió que el suelo se abría. Pero en lugar de lanzar un hechizo de olvido, como le enseñaron, hizo algo que ninguna bruja Spellman había hecho en siglos: eligió ser honesta.
Sabrina Spellman suspiró mientras cerraba el viejo libro de hechizos que había encontrado en el desván. «Cosas de brujas», murmuró con una sonrisa. Afuera, en Greendale, la luna llena iluminaba los árboles como si fueran de plata.