Los Diez Mandamientos -

No matarás. Ni con la lengua, ni con el silencio, ni con la indiferencia que disfraza de justicia.

Pero aquí, en el polvo del camino, hay quien los rompe como ramas secas. Hay quien escribe diez excusas por cada mandamiento.

Y sin embargo… allá arriba, entre nube y nube, los dedos aún arden. No para castigar, sino para recordarnos que fuimos llamados a ser más que este polvo. Would you like this translated into English, adapted as a prayer, or turned into a script for a short film or theatrical monologue? Los Diez Mandamientos

El séptimo día, siéntate. Deja que la tierra descanse de tu prisa. El tiempo también necesita arrodillarse.

No tomarás lo que el otro llama hogar. Ni su cuerpo, ni su sed, ni el sudor de su jornada. No matarás

Honra a los que te dieron sombra cuando no tenías nombre. El padre, la madre, ese primer techo. Sin ellos, ni siquiera el pecado sería tuyo.

Here’s a short original piece inspired by (The Ten Commandments), written in a dramatic, reflective tone suitable for a monologue, essay, or spoken word performance. Title: El Peso de la Ley Translation: The Weight of the Law (Spoken slowly, like stone grinding against stone) Hay quien escribe diez excusas por cada mandamiento

No fueron escritos con tinta, sino con el dedo de fuego sobre el lomo de la montaña. No piden opinión. No negocian con el polvo del que fuimos hechos.

No codiciarás la mujer ni el hombre del otro. El deseo no es un delito, pero la envidia es un veneno que se bebe solo.

Una sola voz en el trueno. No hay otros dioses. Solo el eco que rompe espejos y promesas.

No mentirás. La verdad tiene el peso de una roca; la mentira, el vértigo de la hoja que el viento olvida.

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