Megan cerró el cuaderno, lo sostuvo contra su pecho y susurró:
—Que, cuando veas mi foto, me preguntes “¿Qué quieres ahora?” y me lo digas sin reservas. Pideme Lo Que Quieras Ahora Y Siempre Megan Max...
Max, tomando su mano, respondió con la certeza que solo el amor verdadero puede ofrecer: Megan cerró el cuaderno, lo sostuvo contra su
Se conocieron una tarde de otoño, cuando el viento jugaba con las hojas caídas en el parque de la ciudad. Megan estaba sentada en un banco, intentando decidir si escribir una carta a su “yo” del futuro o dibujar la silueta de una bicicleta que nunca había montado. Max, con su cámara en mano, se acercó y le pidió permiso para fotografiarla. Max, con su cámara en mano, se acercó
Y así, bajo la luz de mil estrellas, siguieron escribiendo, fotografiando y viviendo, sabiendo que, mientras la pregunta siguiera viva, sus corazones nunca dejarían de latir al mismo ritmo. Fin.